jueves, 15 de marzo de 2007

"CON LO CUAL"...SIEMPRE, SIEMPRE?

¡Dichosas muletillas! Esto que muestra la foto, si que son muletillas jejeje....pero, que va!! las muletillas en el lenguaje, son más que eso.
Los ilustres y clásicos bastones, ya se sabe, son para apoyarse. Y lo que se da en llamar muletillas en el lenguaje gráfico o verbal, también debería serivir para apoyarse. Buscar formas de expresión, digamos prefabricadas, que concluyan, apoyen, o definan un contenido citado o enunciado.
Sin embargo ¡oh eruditos de la palabra! -de esos que ahora abundan, y hasta "escriben" libros- siempre las usan como forma de hablar.
Lejos de lo ortodoxo, o no, su utilización debería observarse algo más adecuada, al menos.
Porque ahora, solo se escucha por todos sitios el dichoso "con lo cual", incluso, para no querer decir lo que en realidad significa, o regalarle el sentido que debería tener en medio de una alocución, narración, o texto.
"Con lo cual", es como decir: por lo tanto...por consiguiente...de tal manera...con lo que...por lo que...expresiones todas correctas, siempre y cuando se relacionen con el contexto.
Caemos con muchísima frecuencia en la repetición; somos como animalitos miméticos, que si escuchamos o vemos, aquél que nos aparenta un estatus algo famosillo, o sale en cualquier medio visual -ahora más que nunca- diciendo una frasecita, ya la tomamos como nuestra.
Aunque, si todos recuerdan al particularísimo duo humorístico "Sacapuntas", aquello de "¿como estaba la plazaaaaa?...llegó a ser el pan nuestro de cada día. Y, ¿como no? algún tiempo antes, los míticos Tip y Coll, cuando lo de "dame la manita pepeluí". O, algo más cercano ya, el otro grandísimo duo ya desaparecido de las pantallas como Martes y Trece, cuando pusieron en boca de todos el "¡Encarnaaaaa!" con las susodichas empanadillas.
Pero por lo menos, eso era a tono del humor que atesoramos -además de la imitación gregaria- y no estaba nada mal sacarse algunas risas de cuando en cuando.
No tiene nada que ver, con andar usando muletillas (léase el con lo cual) sin ton ni son, sin norte ni sur, sin sitio ni bandera...
Decían los antiguos, cuando algún retórico -por no decir charlatán- berborreaba o utilizaba términos que no eran de uso común en el lenguaje: "este está muy leído". Pues, tan solo se referían a que, la persona en cuestión, hablaba de oídas o leídas, que no de convencimiento y saber propio.
Dicen los sabios, que el saber se coloca en la mente, por si solo. Nunca "de memoria". Imaginemos que Newton tuviera que recurrir a la memoria propiamente dicha, para comprender la ley de la gravedad. O sea, igual que nosotros, que nos preguntaban por la fórmula, y, o sacábamos la chuleta, o nos la habíamos aprendido de memoria.
Pues yo creo que es igual a la palabra. Está ahí, si se conoce. Están ahí, si se lee lo suficiente para aprenderlas, y no repetirlas de memoria.
Porque, además, no veas como canta cuando algún famosillo de éstos, quiere hacerse el culto...¡buffff! ¿Nunca se han parado a fijarse en eso? Suena como si estuviera repitiendo las noticias del telediario, o se hubiesen leido los enunciados de la sección "SOCIEDAD" de algún periódico.
Y ya, cuando le preguntan algo a un futbolista, o también a un famoso de los que podríamos llamar "famoso-expréss", y te sale con: "La verdad es que si...." ¡Madre mía! ¿No se darán cuenta? Es como si quisieran irse, pero no pueden...entonces ¿que pueden decir? pues lo primero que se les viene a la boca, ya que en la mente seguro que tienen otras cosas muy aisladas de lo que está preguntando el de la alcachofa.
Lo malo es que algún día, entre tanto jolgorio y ruidos de público y pitidos, le hicieran esta pregunta: ¿Tu mujer siente algo cuado ve en la tele a Bertín Osborne?
Alguno diría sin darse cuenta: la verdad es que si...con lo cual, el partido de hoy ha sido muy disputado....¡Jesús!
O si fuera un actor que recientemente ha dejado los escenarios y las guitarras para convertirse en "de Niro" (que nadie piense que lo digo por el chaval ese de "yo soy la juani") y le preguntaran: La gente dice que tu, de actor, nada de nada...¿crees que tienen razón?
Pues tan pancho, también contestaría: la verdad es que si, con lo cual...la película ha quedado muy bien. ¡Por dios! Seguro que no se lo espera, y con el ruido y eso...
¡Que mundo este, de muletillas, bastones, y copias....de todo!
Como diría un flamenco (de los nuestros, no de los paises bajos) si se habla por derecho, no hace falta bastón. He dicho.

martes, 6 de marzo de 2007

¿Urgencias??????



No tiene nada que ver con una curiosa forma de expresión, propiamente dicha; pero sí, con lo "curioso" del caso, si es que se le puede llamar de esta manera.
Y ya les puedo decir yo, que este caso resulta completamente extaordinario -cuando no desastroso, y en la forma más aberrante que se pueda imaginar- por la desidia en una atención de urgencias. No se puede menospreciar más, y de una forma más explícita (en lo que a denigrante se refiere) a un paciente que necesita atención domiciliaria por una urgencia de salud.
No existe una manera más clara de demostrar lo poco que importa, quien, con sus aportaciones, de toda una vida de sacrificio y trabajo, hace posible que existan las compañías privadas de seguros médicos.
No se le puede decir más claro, a alguien, aquello de: "francamente, querida....me importa un bledo"...que tan puntualmente y en clave del excelente humor que atesoraban, pusieron nuestros incomparables MARTES Y TRECE, en la boca del capitán Batler (Clarck Gable) cuando se despide de su incorregible, egoista, orgullosa, ambiciosa y caprichosa -y sin embargo amadísima- Escarlata O'hara, en la grandiosa obra de Lo que el viento se llevó. Cuya frase original, aún diciendo lo mismo, era algo más considerada: "Francamente, querida...no me importa".
Eso es lo que te dicen, cuando llamas al servicio de urgencias de una Compañía de Seguros, cuyo nombre no voy a publicar pues existe una demanda judicial. Eso sí, con una entrada del teléfono, en clave de grabación, de todas y cada una de las normas de "no se qué". O sea, que llamas a un número de urgencias y antes de nada, has de escuchar una cinta. ¡Increible!
Después, tratando de poner voz amable, cuando por fin la máquina deja paso al humano...te preguntan por los síntomas del paciente. ¡Inverosímil!
¿Quien es el médico....ellos, o el que llama desesperado, porque su anciana madre parece morirse? No creo que en ese estado de preocupación, el llamante, tenga muchas ganas de pararse a pensar que es lo que ha visto en el enfermo/a, cuando lo que desea es que venga un médico lo más rápido posible.
En el transcurso de toda esta perplejidad, cuando haciendo de tripas corazón y tratando de ser educado, les dices lo que opinas de tales síntomas -que entre otras cosas no tienes pajolera idea de medicina- te "avisan" del tiempo aproximado de la visita "El tiempo estimativo de la visita, está establecido en -más/menos- dos horas". ¡Insostenible!
El colmo es, cuando después de una hora larga, vuelves a llamar, y te pasan con otro doctor (siempre después de escuchar la cinta de marras) para que vuelvas a explicar los síntomas. ¡Doloroso!
Y no se vayan, que aún hay más: Al cabo de dos horas y cuarenta minutos, recibes la llamada del susodicho doctor de ¿urgencias?????? que te pregunta como llegar a tu domicilio.....¡¡¡PERVERSO!!!
El máximo de cualquier menosprecio que pueda existir de aseguradora a asegurado, ocurre al reconocer al citado galeno, por su voz y peculiar acento cubano, y concluir con el mismo, que había estado en este domicilio en otra ocasión anterior, como un año o algo así. Pero sigue con idéntica cantinela de la vez pasada, que fueron otras tres o cuatro horas de espera: "no soy de aquí, y no conozco las rutas"...."además, estoy yo solo para toda la ciudad y alrededores". ¡¡¡Inmoral!!!!
Y ya, lo que da lugar a que se efectúe la denuncia en el juzgado de guardia, es, que luego de dicha conversación telefónica con el esperadísimo doctor (que confiesa estar saliendo de una localidad que dista de ésta como diez minutos en coche) se le llama a su móvil que ha quedado reflejado en nuestro teléfono, porque hace como una hora de la citada conversación, y del doctor, nada de nada....¿habría sufrido un percance? ¡¡¡Amargo!!!
Después de esta última llamada -ya pasadas tres horas y cincuenta minutos- aparece, alegando que había tenido que recurrir a la policía local, para que le acompañasen hasta la puerta. ¡¡MENTIRA!!!
Juzguen ustedes mismos. A quien me solicite el nombre de la compañía, privadamente, tendré mucho gusto en dárselo.