jueves, 12 de marzo de 2009

Para el amor de mi vida

Este es un poema de mi cosecha, no tan rica en producto como en tierra, que quizá, debiera ser más trabajada.
Un día de sol
Esta mañana me levante y te ví: eras el sol.
Después, salí a la calle y te ví: eras la luz.
Mas tarde, tuve calor y te sentí: eras la vida.
Eterna sensación en este cuerpo...
por siempre sentimiento en este alma,
que necesita de ti.
Cabellos alargados en mi espíritu,
en mis noches, en mis días...
en los poros de mi piel, en mis entrañas.
Esa vida que se siente, se respira...
y se palpa, en extremada espesura.
El sonido de las flores -que no tienen-
el olor del aire -que tampoco-
el sentido del revés y del derecho...todo, todo.
Lo que lloras, lo que ríes, lo que amas...
lo que buscas, lo que encuentras, lo que no...
lo que cae, o se levanta...
lo que llueve...o lo que escampa,
y con nubes o sin ellas siempre está:
Eres mi día de sol que dura siempre.