domingo, 15 de marzo de 2009

El amor por internet...?????????

Es imposible evitar una sonrisa -quizá carcajada- al ver esta imagen. Pero voy a relatarles una hisotria que va a dejarles sorprendidos. Sorprendidos de verdad.


El amor por internet, Capítulo 1º
Había terminado de cenar, una tranquila noche del mes de noviembre. A punto de terminar el año 2005, que no había sido especialmente bueno para él. Su cuñado, “su enciclopedia particular” como le gustaba llamarle, hacía tres años que arrastraba una maldita enfermedad.
Aún recuerda sin remedio aquella mirada suya, cuando desde el fondo de sus ojos parecía decirle: “cuñao, esto se acaba”.
Sería una más de tantas noches, que aguardaba la temida llamada de su hermana, cuando le sobrevenían aquellas hemorragias tan tremendas.
Era duro esperar la muerte, a pesar de ser tan obvia como la propia vida. Pero saber que estaba en la puerta, no tenía parangón con reflexiones de ningún tipo. Y la vida continuaba alrededor, impertérrita, sin mirar jamás hacia otro lado.
Eso, resultaba aún más cruel; sus miradas, sus peticiones de auxilio a no se sabe quien, quedarían grabadas en el espíritu de Julio para siempre.
Aunque él si, que nunca torcía la cara, y aguantaba estoicamente aquellos ojos perdidos, en un intento, fallido y absurdo intento, de devolver esperanza a su hermano del alma.

Pulsó el botón del ordenador y lo puso en funcionamiento.
Ya hacía un par de años que sorprendido por la maravilla de la informática, se había provisto de un magnífico ingenio de aquellos.
Tuvo la ocasión de “descubrir” lo extraordinario de aquel medio, recibiendo un curso de diplomatura en Formación Profesional, cuando los compañeros –bastante más jóvenes que él- ya hacían gala de conocer todo el intríngulis de los extraños aparatos.
En el plazo de un año, tomó varios cursos de Informática, de modo que hasta se había creado ya, su propia página web. ¡Casi nada!

Se sentía orgulloso y feliz, pues además le dio lugar a escribir su primer libro. Más bien terminarlo y corregirlo, ya que tenía el borrador mecanografiado.
¿Algún día le leerían? ¿Llegaría a tener éxito con la escritura? Bueno… en realidad, le importaba un pimiento. Lo que más le apetecía era escribir, y, decididamente, ya con una edad madura, se dedicaba de lleno a ello.
Atrás quedaba el tiempo de ridículas creencias, normativas caducadas, y concepciones de la vida de escaso valor. De la misma manera se hubiese ganado la vida escribiendo, que trabajando en lo que llamaban “algo tangible”.

Entró en la página de juegos de yahoo, porque tenía billar americano, que tanto le gustaba en la realidad. Y el descubrirlo en un mundo virtual, fue demasiado bonito.
Disfrutaba como un bebé con su sonajero, cuando podía hacer las jugadas soñadas de cualquier película, solo con mover el cursor. Hasta se podía adivinar su feliz sonrisa, dibujada en el reflejo de la pantalla.

Pero aquella noche –que casualidad- no encontró a sus amigos de Argentina, ni de Rumanía, con los que compartía partidas inolvidables… deambuló de una sala a otra, y nada….hasta que abrió una mesa, y se dispuso a esperar a su primer contrincante…