jueves, 9 de abril de 2009

El amor por internet... Capítulo 4º



Era una bonita historia de amor, a pesar de que no había nada físico. Excepto unas fotos, unas noches en el Messenger, y llamadas de voz con vídeo-cámara, no existía otro lazo que el puro espíritu.
Ambos entendían que todo aquello, simplemente era el principio de algo que podía convertirse en real, o que podría terminar un día cualquiera. Conscientes de ello alimentaban la ilusión… pues solo les quedaba esperar.

Proyectos, planes de futuro… conversaciones interminables… amor y más amor que se sentían…. ninguno tenía dudas al respecto, pues un año de contactos casi diarios, les parecía suficiente a los dos… y así, llegó el día seis de diciembre del 2006.
Apenas un año de relaciones, donde las promesas de amor se hicieron firmes, y Julio se encontraba en San Pablo, aeropuerto internacional de Sevilla.
Las seis de la tarde, era la hora prevista de la llegada del vuelo procedente de Lima-Perú, vía Madrid.
Ni que decir tiene que estaba allí desde las cinco. No podía esperar más, pues la ilusión de verla en persona, al fin, se haría realidad en muy poquito tiempo.

¿Cómo sería el encuentro? Muchísimas veces se lo preguntó, en el transcurso de los meses que distanciaron aquella noche en el billar de yahoo, con el día definitivo que iba a conocerla.
Ignoraba que iba a pasar cuando se vieran; ignoraba, que iba a pensar ella, pues por su parte si que estaba segurísimo de todo. Pero ella… ¿Qué pensaría al verle en persona? ¿Cómo le vería… se caerían sus ilusiones? ¿Acaso el encuentro, serviría para romper todo lo que sentían? Es que, partiendo de la sinceridad, Julio no se veía como un galán de cine, ni nada por el estilo. Más bien entrado en kilos, y algo mayorcito si que lo era.

Por fin, el anuncio de la llegada del vuelo sonó en los altavoces… se sintió nervioso de repente, como un colegial, y eso le resultaba gracioso “yo, a mis años… madre mía”-pensó- mientras miraba hacia la puerta de salida.

Los segundos se convirtieron en minutos, y los minutos en un puñado… ya no tenía idea del tiempo que pasó allí, hasta ver salir al último de los pasajeros. ¡Nada, que no aparece! Pero… ¿que estaba pasando?
De repente se le agolparon un montón de ideas: ¡No podía él, tener tanta suerte… que va! Al final, aquella preciosidad que esperaba se había arrepentido… o dio vuelta desde Madrid, o al verle, sin que el se percatase, salió corriendo para no se donde… ¡caramba que desesperación le entró!

Aunque conservaba la tranquilidad –pero solo en apariencia- se acercó al mostrador para preguntar por la lista de pasajeros… si ella había volado de Madrid a Sevilla, tendría que aparecer su nombre…

Y en las cercanías del mostrador, había un montonazo de gente, que no sabía él para que estaban allí…. ya se le estaban subiendo los nervios…y se giró un poco, sin saber que estaba buscando, quizá con la sana intención de tranquilizarse, y no emprenderla a empujones con la gente que allí había….

Y entonces la vió… sonriendo, con un enorme carro y dos maletas tremendas… y él también sonrió… o más bien se le abrió la boca, con una mueca entre desesperación y alegría, que le haría parecer un idiota…

-Yo te vi primero- fue lo que dijo, aquella preciosa reina del universo, cuando se acercó a besarla…

No hubo el más mínimo rechazo…solo la continuación de aquel amor tan grande, tan inusual, que hacía parecer a dos novios, que se reencontraban tras una larga ausencia…

Y hoy, parece que fue ayer, cuando ya van tres años de relación… feliz y preciosa relación, que solo camina hacia el futuro.