sábado, 23 de mayo de 2009

Una noche en el cine 33

La película se titula: Noche en el Museo-2
¿La decisión de ir a verla? Ganas de pasar un buen rato de humor, para relajarse de tanta noticia nauseabunda que copa todos los telediarios.
¿La compañía? ... jejeje...¡Inmejorable!

-Te digo que si llego a saber que era autorizada, no vengo.
-¿Por... ?
-Porque los niños no dejan ver el cine.
-¡Anda ya, no seas exagerado!
-¿Exagerado... ya verás!
Y comienza la peli.... taaaachaaaannnn...
No llevaba ni un minuto, cuando efectivamente, los -por suerte- pocos infantes que por allí había, comenzaron a dar por donde amargan los pepinos.
Uno se levantaba para cambiarse de sitio con el de al lado... otro, salía a escape haica la puerta de la sala, y su -no tan mayor- acompañante, detrás, como una posesa.
Las lucecitas de los móviles, indicaban que primaba más el aparatejo que a ellos, y también algunos mayores, les entretiene más que una buena proyección.
Cuando las interpretaciones de los geniales comediantes, como Hanck Azaria, el "malvado" y vuelto a la vida Faraón, requerían una carcajada a toda pastilla... ¡ni un solo niño se reía!! ¡Ni uno solo!
Y volvió el diálogo del principio, antes que se apagaran las luces:
-Ahora te comprendo.
-(mirada de suficiencia y reproche)
-(risa)
-(más risa)
Y al dia siguiente llegan las reflexiones: "Si los niños no se reían... ¿a que puñetas habían ido al cine... que es lo que esperaban ver... que buscan en una película... por que los llevan su padres, hermanas o hermanos y novias... ? que entre otras cosas, debía ser por la preocupación de atender a los menores, tampoco se rieron mucho, que digamos.
Y la otra parte de la reflexión: ¿Me habré vuelto gilipollas con la edad? ¿Es que lo moderno, es no reirse fuerte? ¿O es lo educado? ¿O es que éstos que me hacen gracia a mi, no le hacen gracia a nadie más?
En fin; que nosotros dos nos reimos a gusto, y el resto del personal -tampoco serían más de treinta- no se reían.... al menos, no a gusto como se suele decir.
Lo cual hace pensar que la cosa está cambiando a pasos agigantados, y nadie sabe muy bien por donde anda. Porque desde luego que el libro de los gustos está en blanco. Pero lo común, aquello que según infinidad de asistentes que tuvo la primera película de esta saga del museo, y los que está teniendo la segunda, señala una proyección deseada, no tiene relación con lo de ayer. Si ir al cine significa estar callados como momias, mirando de cuando en cuando el visor del móvil...¡esto no es vida!
Ni mucho menos, ir al cine.
Por cierto, a los que aún tengan sentido de la interpretación, de la comedia o el drama, y sobre todo del humor, les recomiendo que vayan a verla. Todos están geniales. Para mi, Ben Stiller es garantía de humor, desde luego. Si no un humor estridente, si que encaja a la perfección en sus papeles. Y la interpretación de ese actor secundario, Hanck Azaria, que ya hacía de genial mayordomo en "Una jaula de grillos", y ahora interpreta al Faraón malvado y siniestro -es para mondarse su manera de hablar- merece todos los elogios.
Y de Robin Willians... ¿que puedo decirles yo, que ya no sepan? ¡Sencillamente, magnífico!
Saludos cordiales, y feliz fin de semana
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