jueves, 25 de junio de 2009

Cuando se siente, cuando se quiere... cuando se nota.


A ti, que eres la razón por la que existo. A ti, que cubriste la soledad de mi cuerpo. A ti, que supiste llenar todos mis vacíos.
A ti te digo que hoy, he notado cuanto te quiero. Que esta mañana, supe lo que sentía. Que hoy, tan temprano que no podía contener mis lágrimas, me di cuenta de lo que significa amor.
Y le grito a los cuatro vientos, te amo, te amo, te amo, te amo.
No se puede hablar de nada; nunca se sabe cuánto, hasta que ves a quien tuviste ayer en tus brazos, decirte adiós con sus pequeñas manos. Cuando la distancia comienza a notarse, porque lo físico ya no se tiene. En el mismo momento que los pasos te van separando, en ese momento, tu alma se desgarra poco a poco.
Y entonces lo ves, lo entiendes, te llegan las miles de sensaciones, los millones de efectos que en ti provoca el ser querido. Y comprendes...
Y tu mente se agolpa en desespero, cientos de caballos trotan en tu pecho, y golpean y golpean, sin que tu dolor se cure... impasibles. Y el recuerdo de su cara, de su piel, de su sonrisa, de sus besos, de sus caricias, de su voz... todo, no te ayuda a que el suplicio se detenga. Te empuja tras las lágrimas, y el nudo ya es enorme, y te paras... porque no ves nada alrededor.
Quieres morir, pero tampoco puedes.
Ya, después de aquellos borbotones, con más calma, solo dices: "si es por poco tiempo"... y vuelves a llorar.
He llorado amor, y lloro aún... porque te quiero.