martes, 19 de abril de 2011

Ahora le toca a El talismán de légamo

Ahora le toca a este. Espero que, uno a uno, todos mis libros vayan siendo presentados aquí y allá. Y espero también, por el regocijo de quienes tengan la oportunidad de leerlos, que se propaguen por la faz de la tierra... jejeje...¡casi ná!
Bueno, la verdad sea dicha, si alguien quiere leer, lo que se dice leer sin más intereses que divagar con la imaginación, en el mar del día a día, no tiene por qué obviar estos libros.
Aquí os dejo un link, donde podréis ver la forma de aquirirlos, todos y cada uno. Clicar aquí

sábado, 2 de abril de 2011

¡Cuidado con los pantalones!

                
Esto, también tiene lo suyo.
Si observan la reseña, verán lo curioso del caso: El titular, no tiene desperdicio.

"Confirmada la multa al policía que perseguía un caso sin cinturón"
De lo que se puede desprender lo siguiente: un policía perseguía el caso del "sin cinturón" como si habláramos del caso "malaya" o cualquier otro...  un policía perseguía a alguien sin cinturón por lo que se puede interpretar en dos direcciones: o el policía, o el perseguido, no llevaba cinturón. Y de echo, a cualquiera se le pudo caer el pantalón durante la persecución susodicha. Si fuera el del policía, ahí estaría el quiz de la multa ¿como se le ocurre a usted, no llevar cinturón en sus pantalones, hombre?

Y lo curiosísimo sería imaginar, cualquiera de ambas situaciones. Si durante el fragor de un seguimiento desenfrenado, al delincuente se le caen los pantalones, no me digan, que no es para desearle "buena suerte". Si al contrario, es al policía a quien se le vienen abajo las calzas... ¿quien no se partiría de la risa?

Pero no; nada de eso es el intríngulis de la noticia. Se habla del cinturón de seguiridad preceptivo en el vehículo. Vehículo, que por descontado, pilotaba el multado policía.
Pero esto también es curiosísimo en la más elevada potencia. Se me ocurre pensar que, para que este caso -y valga la redundancia- salga a las noticias, hubieron de conjugarse varias circunstancias.
A saber: el policía seguía a un supuesto delincuente, cabalgando un vehículo. Se deduce, por tanto, que el delincuente debía ir en otro automóvil (porque si fuera corriendo a pata viva, ya sería el despelote total)
Ahora llegan las preguntas: ¿La Guardia Civil detuvo a ambos vehículos? Si es así, ¿por que se ecaprichan en multar al poli, en lugar de empecinarse por ayudar a la captura del, o, los, facinerosos?
¿La Guardia Civil, dio el stop a ambos vehículos... los delincuentes se dan a la fuga... y los agentes de la Benemérita se deciden por multar al que se detuvo?
Está escrito para todos los gustos. O sea, tanto para los que leen, los que no leen, los que saben leer, y los analfabetos integrales.
Para los Guardias Civiles celosos de su trabajo, y... para un dedicado policía, que no repara en asegurar su propia anatomía, para detener a unos peligrosos delincuentes. Y él solito.
El mundo al revés... y no me digan que no.